Sobre los rescates, las crisis y la inutilidad de la historia económica


Hoy hablamos de rescates. No. No estoy hablando de Mich Buchanan aunque...
Hablando en serio, o medio en serio. Hoy volvemos a hablar de Keynes y del mundo que en qué vivimos de manera light.
Disculpe señor lector las inexactitudes en las que pueda haber incurrido. Ruego me las haga saber. Aunque ya le adelanto que este no es un articulo cientifico.
 El calor aprieta y la cabeza no siempre funciona al 100%.
Hoy dejamos el vermuth de lado y, para juntar fuerzas, brindo con un Redoxon "on the rocks".
¡Salut!


“Estamos ante una Europa improductiva, sin trabajo y desorganizada, desorganizada por querellas intestinas y por el odio internacional, luchando, muriéndose de hambre, robando y mintiendo. ¿Qué garantías hay para hacer de ella una descripción con colores menos sombríos?”[1]

Esta cita parece muy actual pero fue escrita por John Maynard Keynes en 1919 después de la firma del Tratado de Versalles. Han pasado 93 años.

Decía en alguna entrada anterior, que me gustaban los economistas de antes. Lo sigo sosteniendo y por eso decido volver a Keynes. Esta vez en plan serio. O todo lo serio que se pueda ser.

Por antes... volvamos a hablar de la crisis económica europea. Sí. Europa está crisis. Nos lo recuerdan todo el rato. La prima de riesgo española supera su máximo histórico casi a diario. Hoy estamos en 523[2] pero la cifra ya ha superado los 600 puntos básicos. La tasa de interés del bono a diez años, referencia clave para evaluar la capacidad de un Estado de financiarse, ya ha superado la barrera del 7% mientras los datos de la Encuesta de Población Activa sitúan el desempleo en niveles catastróficos: el 24,6%[3] de la población activa en España busca trabajo y no lo encuentra. Las previsiones de crecimiento del PIB tampoco son nada alentadoras.

¿Y qué se está haciendo para salir de esta situación? Ya hablamos en otro post[4] sobre la incapacidad de los estados nacionales europeos para tener una política y monetaria y fiscal independiente. Además, a la luz de los malos indicadores, parece ser que las medidas de ajuste adoptadas por el actual gobierno español no hacen sino ahondar en la recesión. En el articulo pasado nos preguntábamos si Keynes estaba definitivamente muerto y, a la vista de las últimas medidas adoptadas por este gobierno y por numerosos gobiernos europeos en situación de rescate, parecería que sí.

En el Reino de España se impone el pesimismo aun sabiendo que no es el primer país ni el último que ha sufrido esta serie de reveses económicos. Sin irnos geográficamente muy lejos, en Italia Mario Monti anunció un nuevo paquete de medidas de recorte entre las que se prevé el despido de funcionarios[5] en un país donde irse al paro significa entrar en la marginalidad y es que España es de los pocos países que tiene un seguro de desempleo tan generoso. Italia no lo tiene y Grecia tampoco[6]. Ni hablar de Argentina.

Algunos apuntan, tal vez con razón, que el actual gobierno español está matando el Estado de bienestar sin que haya una recompensa clara a la vista. Y, en este sentido, los datos no mienten[7]. Pero, señores, no nos alarmemos. O mejor dicho, no debe ser éste el punto de partida de nuestra desazón. Otros países ya han vivido crisis de la deuda incluso peores. No debe olvidar España que hay países que están peor y que hay países que, aún con datos macroeconómicos buenos, gozan de niveles de vida más bajos.

Y algunos se preguntan si realmente salir del euro significa el fin del mundo. Como siempre, con las crisis surgen ganadores y perdedores. Si realmente queremos saber qué va a pasar en España (o en Europa) en los próximos meses a lo mejor es conveniente evaluar quien gana y quien pierde con una política económica concreta. Hagamos un ejercicio de imaginación.





Se dispara la prima de riesgo, España no puede hacer frente a los pagos más urgentes como abono de los sueldos de los funcionarios, pensiones, etc.

· Escenario 1: tiene que devaluar, es decir, emitir moneda para poder pagar lo más urgente. No puede. No tiene política monetaria.

· Escenario 2: Puede pedir un rescate. Es decir, un préstamo. ¿Pero qué significa? Significa que alguien te presta dinero pero quiere algo a cambio, como mínimo los intereses, y un estricto control por parte de Europa, lo que se traduce en nuevas medidas de política económica, probablemente de ajuste. Por otro lado, la imagen de un país rescatado se va a pique aunque eso nos importa poco como ciudadanos pero a los políticos, les importa mucho. Con suerte, el gobierno tiene que renunciar al completo y hay que llamar a elecciones (más gastos).



· Escenario 3: declarar el default, es decir, suspender pagos y renegociar la deuda y probablemente…abandonar el euro. También tiene un gran costo político y además….está el problema del moral hazard… ¿quien va a querer hacer las cosas bien si luego se puede dejar de pagar?

¿Pero quién gana y quien pierde con una salida del euro y una devaluación? Es bien sabido que los deudores ven licuada su deuda por lo que es obvio que los acreedores salen perdiendo. Sin hablar de otras consecuencias positivas para aquellos sectores que viven de la exportación o el turismo.

Pero volvamos a la macroeconomía. Algunos se preguntarán, ¿por qué no se deja de joder el Banco Central Europeo y se pone a emitir dinero de una buena vez? Y aquí es cuando entra Keynes.

En 1919, Keynes (en ese entonces, miembro subalterno de la delegación británica presente en las negociaciones de paz de la Primera Guerra Mundial), descontento con los términos de las reparaciones que se especificaban en el Tratado de Versalles, escribió una dura critica titulada Las consecuencias económicas de la paz. El libro, aunque, en general, no se estudia en las carreras de grado de Economía constituyó una profecía clara de lo que sucedería en Europa con una Alemania débil. Los aliados, con el liderazgo de Francia, lograron que Alemania aceptara ser la responsable total de la guerra estableciendo unas reparaciones que resultaron ser inasumibles por parte de Alemania.

Tal como había predicho Keynes, las onerosas reparaciones fueron un regalo para el nacionalismo alemán. Mucho antes de que llegara la Gran Depresión, se vio que la situación de una Alemania en banca rota no era la salida para la recuperación europea. Hobsbawn[8] (1994) lo relata magistralmente:

“En efecto, obligaron a Alemania a recurrir sobre todo a los créditos, de manera que las reparaciones que se pagaron se costearon con los cuantiosos préstamos (norteamericanos) solicitados a mediados de los años veinte. Para sus rivales esto parecía presentar la ventaja adicional de que Alemania se endeudaba fuertemente en lugar de aumentar sus exportaciones para conseguir el equilibrio de su balanza de pagos. De hecho, las importaciones alemanas aumentaron extraordinariamente. Pero, como ya hemos visto, el sistema basado en esas premisas hizo a Alemania y a Europa muy vulnerables al descenso de los créditos de los Estados Unidos (antes incluso de que comenzara la Depresión) y a su corte final (tras la crisis de Wall Street de 1929). Todo el castillo de naipes construido en torno a las reparaciones se derrumbó durante la Depresión) y a su corte final (tras la crisis de Wall Street de 1929).” (Hobsbawn, 1994, p. 106)

Las consecuencias para Alemania fueron dramáticas. Pronto se vio obligada a emitir moneda para poder financiar sus gastos llegando su moneda a perder completamente su valor en 1923. Esto trajo un gran descontento social que lejos de fomentar el espíritu revolucionario de la izquierda se tradujo en un aumento del nacionalismo de derecha alemán. Una situación que nos suena mucho hoy en día. ¿Está pasando lo mismo en Europa hoy en día?

Muchos apuntan que la izquierda no está brindando ningún tipo de alternativa a la crisis. En efecto, en Grecia los movimientos de neo nazis están creciendo. Hace poco escuchábamos que el partido neonazi griego Amanecer Dorado estaba repartiendo comida gratis a aquellos que pudieran acreditar que eran griegos[9]. Quiero pensar que los medios de comunicación amplifican este tipo de noticias pero ¿cómo ignorar a un grupo de extrema derecha que se instala frente al Parlamento? ¿Serviría de algo pasar de largo de estas noticias?

Pero volviendo a Keynes, no empezaré con los tecnicismos pero básicamente él nos dice que el malestar social y económico es el caldo de cultivo del malestar político. Supo ver también que las crisis capitalistas suceden por una insuficiencia de la demanda, de allí que los keynesianos postulen que el Estado es el que debe suplir, aunque sea temporalmente, esa insuficiencia de la demanda mediante el gasto público.

Sin embargo, los paquetes de ajuste que se están aplicando sugieren que poco hemos aprendido. No solo de la Gran Depresión, sino de otros países que han pasado por lo que España está pasando. Ya nadie se acuerda de Argentina y el corralito[10], de la crisis del Tequila, del sudeste asiático.

Europa parece que está reinventado la rueda constantemente. Y esto solo me sugiere que la economía no sirve ni siquiera como historia económica. Comentábamos en el post anterior, que Keynes creía en la estadística como relato histórico para sacar conclusiones de historia económica pero no en la econometría, ciencia que se encarga de predecir indicadores económicos. Hoy en día parece que solo interesa lo segundo. Los distintos organismos internacionales difunden sus predicciones con mayor o menor grado de exactitud sin embargo ya nadie presta atención al pasado. La historia económica está muerta y, así, parece ser que también Keynes está definitivamente muerto.

Pero volvamos al presente y a porqué el Banco Central Europeo se niega a emitir moneda. Primero de todo, la principal función del BCE es “mantener el poder adquisitivo del euro y, con ello, la estabilidad de precios en la zona del euro[11].” Es decir, mantener a raya la inflación. Punto. No está entre sus funciones sacar a Europa de la recesión ni luchar contra el desempleo. Y la cosa se complica cuando hablamos de 27 realidades económicas distintas.

Por ultimo, algunos dicen que el Banco Central Europeo sigue el guion de Alemania. No dispongo de pruebas empíricas que me demuestren que esto es así pero… ya sabemos cuál es la experiencia histórica que tiene Alemania con la inflación. Las generaciones que han vivido procesos inflacionarios agudos no se olvidan con facilidad y “el que se quemó con leche ve la vaca y llora”.

Tampoco sabemos si es peor la inflación o el desempleo (un debate que ha quitado el sueño a generaciones de economistas, cuestión que quedó plasmada en la famosa curva de Phillips) pero Keynes aunque saltó a la fama por sus teorías sobre el empleo considera que “no hay medio más sutil ni más seguro de trastornar las bases existentes de la sociedad, que envilecer el valor de la moneda.”
Señores no se confundan: no es keynesiano provocar inflación.

Para terminar, un apunte de color. Keynes aparte de un economista brillante y un amante de las artes era un agudo observador de la gente, de sus gestos, de su vestimenta. Y no es normal encontrar descripciones detalladas de cómo iba vestido el Primer Ministro Francés en un libro sobre economía.
Las consecuencias económicas de la paz es la excepción.

Y si no, detengámonos en la descripción que hace Keynes de Georges Clemenceau, el primer ministro francés, uno de los negociadores del Tratado de Versalles y principal responsable de que se aplicara un plan de reparaciones que debilitara a Alemania. A continuación, unas palabras sobre él de la pluma de Keynes:

“La cara y el porte de Clemenceau son universalmente familiares. En el Consejo de los Cuatro llevaba chaqueta de bordes cuadrados, de una tela muy buena, negra, y en sus manos, nunca desnudas, guantes de Suecia, grises; sus botas eran de cuero negro, fuerte, muy bueno, pero de tipo rustico, y algunas veces cerradas cuidadosamente por delante con una hebilla en vez de cordones.” (Keynes, 2002. P. 25)

Tampoco se olvida del principal rival de Clemenceau: el presidente Wilson. Para él también tiene unas palabras que trascienden lo meramente político. Keynes se muestra especialmente desilusionado con este personaje:

“¡Cómo se apiñaban las multitudes de las capitales europeas alrededor del carruaje del presidente! (…) La desilusión fue completa. (…) Teníamos una idea completamente equivocada del presidente. (…)Lo selecto del lenguaje que se apreciaba en sus famosas notas, parecía indicar un hombre de imaginación elevada y poderosa. Sus retratos le mostraban una hermosa presencia y expresión imperativa (Keynes, 2002, p. 31.)

Sin embargo, Keynes lo conoce en persona. Lo ve de cerca, lo escruta y la decepción es total:

“Su cabeza y sus rasgos estaban finamente trazados, exactamente como en sus fotografías, y su cuello y el porte de su cabeza eran distinguidos. Pero, como Ulises, el presidente parecía más grave cuando estaba sentado, y sus manos, aunque hábiles y bastantes fuertes, carecían de sensibilidad y de delicadeza.”

¿Se imaginan a Luis de Guindos o a Mario Draghi hablando de las manos de Obama? Yo no. Y menos llamando al Presidente de Estados Unidos un “Don Quijote ciego y sordo”. Pues, Keynes se atrevió.

Por eso me gustan los economistas de antes. Definitivamente son menos aburridos.


[1] Keynes, John Maynard (2002): Las consecuencias económicas de la paz. Critica. Barcelona.
[3] Fuente: INE. Datos del segundo trimestre de 2012.
[6] Y estoy comparando a España con dos países que tienen una renta per cápita menor a la española. Esto lo aclaro para los que dicen que aquí la renta es mas baja y por eso las prestaciones sociales son mas generosas.  A los datos, de acuerdo a datos del Banco Mundial en 2010 la renta per cápita fue de 31.550 dólares PPP, la griega 27.360 y la portuguesa 24.710. Las cifras no reflejan el verdadero nivel de vida de la población pero debemos leer estas cifras en términos relativos. En fin, el debate está abierto.
[7] Bueno, algunos creen que sí. Pero ese debate lo dejamos para otra ocasión.
[8] Fuente: Hobsbawn, Eric (1994): Historia del siglo XX. Critica.
[10] Esto no es del todo cierto. Paradójicamente, el discurso que se escucha en España es: si no ajustamos, terminaremos como Argentina. Y si no escuchen a Esperanza Aguirre haciendo su particular análisis (http://economia.elpais.com/economia/2012/07/23/actualidad/1343050083_687847.html) Cuando la lectura correcta, a juicio de otros, sería: las medidas de ajuste no sirvieron de nada, de hecho, el capital siguió fugándose por lo que la única salida para evitar la quiebra de los bancos fue el corralito. Ya ven, cada cual hace la lectura cómo mejor le conviene.


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