Big data, redes sociales y libertad

El silencio de la ciudad era total. El sol calentaba lo justo. Lo necesario como para que un Canguro como yo se dé un paseo por un Madrid soleado y fantasmagórico.
Llegué de mi caminata y me puse a buscar vuelos a Tailandia. Sí. Tenía que hacerlo. En realidad nunca he sentido especial curiosidad por conocer esas tierras aunque debo reconocer que soy un gran fan de la buena cocina asiática. De esa mezcla de sabores imposible en la que no soy capaz de saber lo que estoy comiendo.  
Pero volvamos a lo que nos interesa: necesitaba probar una cosa que ya sabemos: el big data está por todas partes. Como un fantasma que no se toca, no se siente, no se parte ni se reparte. Un ente conformado por miles de caracteres que, puestos todos juntos, son capaces de grandes obras… como hacer ganar dinero a muchas empresas.
Además, envié un mail con el asunto “Viaje a Tailandia”. En seguida empecé a ver publicidad en mi pantalla sobre viajes a Camboya, Vietnam y Tailandia. Mi Facebook se despertó de su larga siesta y comenzó a agobiarme con paquetes y promociones. ¿Qué pasa? ¿Nadie descansa un 2 de mayo?
Big data son datos que por su volumen exceden la capacidad de ser procesados por las bases de datos convencionales. Y se caracterizan por su  Volumen, su Velocidad y su Variedad(O really Media, 2012). ¡ Las tres Vs!

Cuando hablamos de gran volumen nos referimos a datos que recolectan las empresas de cada movimiento que hacemos en nuestra vida cotidiana. Un hecho del que difícilmente podemos escapar. Esto genera tal cantidad de información que las empresas se han volcado a dedicar una gran parte de sus presupuestos a gestionar, procesar y predecir con esos datos.
Cuando hablamos de velocidad, estamos diciendo que en un mundo en el que la oferta debe adaptarse rápidamente a los requerimientos de una demanda cada vez más caprichosa, la velocidad con la que suceda todo ese proceso será determinante para la ecuación de negocio de muchas empresas.
Y cuando hablamos de variedad, decimos que generalmente los datos vienen sucios de fábrica y que hay que dedicar tiempo y dinero a limpiarlos.
Google hace poco no tuvo más remedio que reconocer que escaneaba los correos de sus clientes para poder ofrecer publicidad a medida[1]. Esta práctica de la empresa, aunque inquietante, es legal siempre y cuando cuente con el consentimiento de la persona que abra una cuenta en Google pero… ¿qué pasa con los destinatarios de todos los correos que envía Gmail que sean de otras compañías y no hayan firmado el consentimiento de Google?
Este tipo de cuestiones disparan algunos dilemas éticos que escapan a cuestiones meramente económicas. En otros posts hablábamos de Amartya  Sen(Sen, 1992) que aboga por un acercamiento entre la ética y la economía que sea beneficioso para ambas disciplinas.
Todas nuestras decisiones económicas están impregnadas de un componente moral y no podemos dejar de pensar que, como consumidores, debemos poder ser capaces de  tomar decisiones entre varias alternativas.
 Amartya Sen habla de libertad como capacidad para poder decidir pero... las cosas no van  en esa dirección. Más bien parece que, en lo que a privacidad se refiere,  alguien está tomando las decisiones por nosotros.
Hace unos meses hablábamos de Operación Palace y dijimos que el principal éxito fue la cantidad de personas que dejaron su feedback en las redes sociales.
 Todo ese caudal de información es materia prima para las empresas que pueden conformar productos a medida y, al mismo tiempo, es una oferta de ocio en sí misma para esos mismos consumidores que de alguna manera se transforman en prosumidores. Producen y consumen al mismo tiempo. Incluso, ya muchos ven los programas de televisión leyendo el Twitter al mismo tiempo ya que esta red social se ha transformado en un programa en paralelo igual o incluso mas entretenido que la televisión.
Lo importante es que seamos conscientes de que como consumidores estamos dando información a las empresas. Información que vale dinero. 
Alguien lucra con algo que nos pertenece y no se nos ofrece otras alternativas.
Me quedan muchas cosas en el tintero que poco a poco iré analizando. Hay mucho que filosofar sobre este tema que nos atañe a todos.
Seguiremos ahondando en estos pequeños dilemas de la vida cotidiana que tienen que ver con nuestros datos personales y con la manera en que las empresas hacen negocio con ellos.
Y los dejo. Hoy es día de vermuth. Y de olivas griegas.
 Las negras y arrugaditas.
Referencias
O really Media. (2012). Big data now: 2012 edition (2nd ed.) O really Media Inc.
Sen, A. K. (1992). On ethics and economics (1 in pbk, repr ed.). Oxford: Blackwell.




[1] Fuente: http://www.google.es/intl/en/policies/terms/regional.html

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