El cisne negro para dummies: azar, política y narrativa

 Ya sé. Ya sé. Hace calor. Estamos en plena campaña electoral. La Eurocopa y la Copa América amenizan nuestro ocio y algunos se pensarán que el Canguro se descuelga con un ladrillo académico.
Nada más lejos de la realidad.
Hace escasamente unos días, la policía rescataba de las aguas de la playa de la Malva rosa en Valencia un ejemplar del cisne negro. Un animal tan raro que, a menos de siete días de las elecciones generales me da que pensar.
Llego unos años tarde al Cisne negro[1] pero por algunas razones me veo en la obligación de hablar de esta obra. Puede que sean estos tiempos cambiantes. Convulsos. Esperanzadores para algunos y siniestros para otros. Tanto la economía como la política se nos antoja caprichosa e imprevisible (aunque puede que algún ciudadano con algo de perspectiva histórica piense que no estamos viviendo nada nuevo).

¿Es la ilusión por el cambio algo realmente nuevo? No seré yo el que conteste esa pregunta pero es posible que la realidad política, social y económica me hayan llevado a, con algo de retraso, conocer a Taleb, un libanés afincado en Estados Unidos, que después de dedicarse algunos años a especular decide que los economistas y otras profesiones afines son todos una manga de charlatanes.
Me decidí a leer este libro por una poderosa razón. Alguien que pone a parir a economistas y politólogos merece todos mis respetos. Me gusta la gente que se enfrenta al establishment (aunque me pregunto también si intentar provocar al establishment no es ya un poco mainstream). Leyendo algunas críticas en Goodreads veo que este personaje levanta muchas ampollas en determinados sectores y no me extraña ya que se mete con todos.
En realidad, no dice nada nuevo. Es la manera en lo que lo dice y su estilo lo que llama la atención. Pero por alguna razón, este libro ha sido un bestseller. Y lo que me propongo no es hacer un resumen del mismo. Qué sentido tiene. Sino destacar por qué me parece interesante AHORA echar un vistazo a esta obra para entender mejor el mundo en el que vivimos.
Utilizo el formato pregunta respuesta porque me parece que es el más directo para mis propósitos.
Así como antes, el Canguro se enfrentaba a las preguntas de un tonto profesional que quería entender a Piketty aquí propongo lo mismo: que los lectores puedan presumir de haber leído a Taleb sin ni siquiera abrir una página de su libro. Allá vamos.  

¿Por qué es importante leer El cisne negro?

Esta obra lleva ya varios años en el mercado pero no pierde vigencia. Creo que es importante leerla porque:
·         Es fácil de leer. Es posible plantear asuntos complejos con un lenguaje simple. Taleb lo logra.
·       Es una obra total. Su crítica a los expertos  y a los gurús y  a la forma en que gestionamos el conocimiento hace que estemos hablando de un tratado filosófico pero aplicado a la vida cotidiana. La vida económica, política, social es parte integrante de su análisis. Interesará a los filósofos de la ciencia. A los economistas con un mínimo sentido común y a los psicólogos que quieran entender el comportamiento del ser humano. Me gusta cuando la filosofía trata del día a día de los seres humanos.  
·         Es sarcástico e irónico. Una virtud importante para tomarse con relajación estos asuntos.
·       Hay una crítica muy fuerte a la concepción del hombre racional y otorga mucha importancia a la psicología individual y a los errores que cometemos al razonar.
·         Está en contra de la excesiva teorización y del uso de las matemáticas. Es escéptico y empírico. Los experimentos son la base del conocimiento.
·       .Defiende la duda en el conocimiento. Me encanta la gente que duda. Yo soy un canguro dudoso y vacilo ante cada pensamiento que tengo sobre la sociedad. Me gusta que alguien como Taleb nos recuerde lo importante que es la duda en la búsqueda del conocimiento.

Ok. Me parecen poderosas razones. Pero cuéntame más. 400 páginas es mucho. Dime cómo concibe el mundo alguien como Taleb.

Su autor, a través de algunas metáforas más o menos convincentes concibe dos mundos posibles: Mediocristan y Extremistan.
En Mediocristan no hay hechos inesperados y la regularidad de los eventos que se repiten en el tiempo hace que se puedan hacer pequeñas predicciones acerca del mundo en el que vivimos. En las sociedades primitivas los salvajes podían prever el tiempo que haría en base a la experiencia pasada y esbozar alguna predicción acerca del futuro. Sin embargo, Taleb afirma que cada vez más estamos vivimos en Extremistán, un mundo en el que acontecen los cisnes negros.

Espera un momento: Explícame primero que es eso de Extremistán.

Tal como planteaba Piketty en su libro, vivimos  cada vez más la desigualdad de ingresos entre los seres humanos. Las estrellas de cine, los futbolistas, etc. ganan infinitamente más y en menos tiempo que hace unos años. La gente está dispuesta a pagar 13 euros por Shakira y no 1 euro por un cantante desconocido. Es decir, el ganador se lleva toda la tarta. Así es como lo plantea Taleb. (Evidentemente, el autor subestima el papel de la piratería. Puede que incluso la violación de los derechos de autor haya sido un cisne negro para la industria discográfica. Un efecto no deseado del abaratamiento de la distribución de la música. ). En Extremistán los sucesos raros afectan de forma poderosa los promedios. El crack del 29 es un ejemplo. Lo puede ser un contagio tan fortuito que puede desencadenar una epidemia de por ejemplo…zika. En el mundo de Extremistán se concentran aquellas profesiones ligadas a la propiedad intelectual y las que tienen una narrativa detrás en donde el éxito se concentra en unos pocos.

¿Pero….qué es un cisne negro para Taleb?

Un cisne negro es un evento que:
·         1.Altamente improbable
·        2. Que causa un fuerte impacto cuando sucede.
·         3.Y se le otorga una explicación a posteriori

¿Puedes poner algún ejemplo? No me entero bien.

El autor pone algunos ejemplos más que obvios. Los avances tecnológicos en buena medida. El surgimiento de Internet. En el plano local, podría ser España como Campeona del  Mundo en el Mundial de Futbol, el triunfo de PODEMOS en las pasadas europeas o el hecho de que Mauricio Macri sea presidente en Argentina.

¿Estás hablando de eventos que no somos capaces de predecir ¿no?

Exactamente. No podemos predecirlos porque no tenemos información completa y nuestra mente no es capaz de adelantar escenarios futuros en base a la experiencia pasada. Simplemente no somos capaces de entender el mundo y el error está en querer controlar el conocimiento. No sabemos por qué suceden las cosas pero a menudo creemos que lo sabemos.

¿Me quieres decir que no sabemos exactamente por qué surgen nuevos partidos políticos o por qué se desata una guerra? Hay expertos hablando todo el rato sobre el tema. Se han escrito libros. Las tertulias están llenas de gurús explicándonos por qué PODEMOS ha surgido. Por qué el PP ha perdido votos o por qué se desató la primavera árabe.

Es imposible saberlo. Y el problema está en nosotros los seres humanos que estamos sedientos de una narrativa. Necesitamos que alguien nos cuente un cuento todas las noches. Y hay gente que está dispuesta a pagar por ello (“Nadie paga por una serie de números estadísticos). Taleb casi pone al mismo nivel a gurús y novelistas.

Suena un poco desolador. ¿No se salva nadie? ¿Todas las profesiones necesitan una narrativa?

Taleb en este punto hace una distinción muy importante. Hay profesiones que dependen de una narrativa para sobrevivir. De una causalidad muy concreta. Es lo que nos han enseñado en la universidad: que las cosas suceden por una razón. Ellos no las cuentan y nosotros las repetimos. En efecto, Taleb carga contra el sistema universitario con virulencia. El aboga por una vuelta al empirismo con la mínima teorización posible.

O sea. Que para Taleb solo se salvan los médicos y los carpinteros ¿no?

Imagino que los peluqueros y los contables también. En concreto, hace una distinción muy clara al comienzo del libro cuando un compañero de facultad le recomienda que se dedique a una profesión en la que no tengas un techo salarial. Es decir, aquellas en las que no dependas de las horas de trabajo que dediques a tu profesión. Es decir, si eres peluquero y cobras 10 euros la hora, podrás trabajar 8 o 10 horas si quieres, llegando a ganar, como mucho, 100 euros al día (que no está nada mal aunque es probable que si eres peluquero cobres un sueldo mensual bastante por debajo de los 10 euros hora). Pero aunque sea un gran sueldo, no serás rico ni podrás ser millonario, para eso necesitas otro tipo de profesión. Una en la que no dependas de la cantidad de horas que dediques al trabajo para sobrevivir. Taleb se ensaña con los grandes banqueros con sus primas y sus pensiones millonarias. Está claro que en este tipo de profesiones, la de los “expertos”. hay poca relación entre la cantidad de horas y el salario. Es justamente en ese universo en el que hay más cisnes negros. Economía, política. Artistas. En efecto, economistas, politólogos y sociólogos son las grandes profesiones de la predicción.

Pero…espera…si los economistas y politólogos pueden predecir sucesos inesperados…ya no serán inesperados…por lo menos para ellos…

Claro. Es imposible predecir un evento que es inesperado. ¡Hay una contradicción en sí misma!! ¿Cómo puedes predecir que vas a inventar Internet? Si tuvieras una idea en la cabeza, ya te pondrías a ello. Eso es lo que plantea Taleb…

Un segundo…hay quien dice que la ciencia ficción se ha adelantado a ciertos acontecimientos…

Es verdad. Taleb no hace mención a ese hecho pero está claro que los novelistas en algunos casos se han acercado a determinados escenarios futuros…lo cual nos hace aún más replantear el papel de los expertos.

¿Me estás diciendo que los expertos no existen?

Mañana te respondo. Ahora tengo que ir a refrescarme un poco. Date un chapuzón y comete unas olivas a mi salud.

¡¡Ya puedes leer la segunda parte acá!!


[1][1] Este post está basado esta edición del libro: Taleb, Nassim Nicholas, The black swan. The impact of the highly improbable. Random House. 2010

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