Causas naturales de Barbara Ehrenreich para dummies: la obsesión por la longevidad, el negocio del wellness y las setas alucinógenas (2)


Segunda parte de esta entrega dedicada a Causas Naturales, el último libro de Barbara Ehrenreich en donde un tonto profesional y un canguro dialogan para entender mejor esta obra. 
Si te perdiste la primera, pincha aquí
  


A ver. Me estás diciendo que como hay unas células que pueden volverse locas en cualquier momento, aunque sea vegano y coma kale todo el día, mis ejercicios de mindfulness y los screenings que me hago todos los años son una pérdida de tiempo. ¿Esa sería la conclusión del libro?
Mira. Es como si te dijeran: tarde o temprano vas a morir ¿vas a pasar el resto de tus días en una sala de espera de un hospital, haciéndote colonoscopias o mamografías o vas a disfrutar de ese estupendo día que te espera afuera?

Vale, te compro la idea pero aun así, la gente tiene miedo. La gente no quiere morir. Te diría que la gente tiene terror a una muerte dolorosa y hará todo lo posible por evitarla. ¿Qué podemos hacer al respecto?
Barbara se vuelve un poco filosófica hacia el final del libro. De alguna manera, viene a decirnos  que todo este movimiento basado en el individuo, el mindfulness, las campañas de concientización en la detección precoz se centran en un YO tan grande y tan fuerte en el que la muerte solo puede ser algo traumático. Por esa ella nos invita a “matar ese YO”.

¿Matar ese YO? ¿A qué se refiere? ¿Suicidarnos?
¡No! Pero hay maneras muy molonas de acabar con él, por ejemplo a través de las drogas psicotrópicas...

Espera, espera. ¿Me estás diciendo que la autora nos invita a falopearnos para intentar lidiar con todo este asunto de la muerte?
Bueno, sí. De alguna manera. Pero se han hecho ensayos clínicos con enfermos terminales en los que se les administraba psilocibina, el principio activo de las setas alucinógenas. Realizaban un “viaje” en el que el paciente perdía el miedo a la muerte. En su último libro Cómo cambiar tu mente: lo que la nueva ciencia de la psicodelia nos enseña sobre la conciencia, la muerte, la adicción, la depresión y la trascendencia (ed.Debate) Michael Pollan describe los usos terapéuticos de estas drogas alucinógenas en un entorno controlado.

¿Pero no hay otras maneras de matar ese yo? ¿Alguna que no implique tener que meterme en asuntos legales complicados o buscar a un médico hippy que me administre esas sustancias?
La meditación puede ser un camino pero dudo que un enfermo terminal esté en condiciones de hacerlo, a menos que ya tenga un entrenamiento. De cualquier forma, se está avanzando mucho en el terreno de estas drogas y la medicina y puede que las cosas cambien pronto y haya una mayor apertura a estos temas. No hay que perder la esperanza.


Me gusta el enfoque del libro. No significa que esté de acuerdo con todo lo que plantea pero no juzgo un libro por ello sino por su capacidad para hacerme reflexionar y replantear ciertas cosas que damos por sentadas. 
Tiene una manera de abordar los temas que ha disparado más preguntas que respuestas. A partir de un asunto personal, como puede ser una enfermedad, Barbara va para atrás y hace un análisis histórico de la medicina y del cuidado del paciente. Luego se entrevista con personajes del mundo del wellness, para terminar analizando el asunto de los microbios y el sistema inmune y terminar filosofando sobre el YO.
Se nutre de bibliografía científica, entrevista a pacientes, médicos e investigadores y, por sobre todas las cosas, vive y experimenta de primera mano lo que se propone investigar. Es una periodista de investigación con todas las letras.

Aun así, hay cosas que dan para cuestionar o para analizar más a fondo. A saber:
·         Sistema inmune: El libro trata temas profundos que requieren más páginas. Se me queda corto todo el asunto del sistema inmune. Para mí, el tema más interesante del libro y requiere de un análisis más pormenorizado.
·        La vejez: Está escrito desde una perspectiva de una persona entrando en la vejez. Es decir, es un libro pensado por y para personas por encima de los setenta. Por qué digo esto: muchos de los dilemas que plantea son interesantes y válidos para alguien que ya pasó por cosas que un joven no ha pasado. Es decir, entiendo que alguien que lleva décadas de visitas al médico y screenings (y más si ha pasado por una enfermedad grave) acabe harto pero ¿qué tiene para decirle a un joven? No encuentro una respuesta clara para los que todavía esperamos vivir muchos años.
·         Estados Unidos: El libro, como los anteriores, está muy centrado en Estados Unidos, lo cual no le quita universalidad a ciertos asuntos pero puede que no apliquen en otros países. Ella pone el énfasis en un sistema sanitario que abandona a los jóvenes (en especial a los pobres e inmigrantes) y que se enfoca en los mayores que tienen más medios y mejor cobertura. No sé si esta realidad aplica en países como España o Argentina.
·         Demasiados temas: Abre demasiados asuntos que a mi juicio podían obviarse para evitar que se disperse el lector. Es decir, cita estudios contradictorios que pueden marear un poco, como la hipótesis de la menstruación o el enfoque evolucionista para entender la rebelión de las células.
·         Sesgo de clase: Es un libro centrado en la clase media con acceso a la salud. En ese sentido, es una obra con un nicho concreto. Independientemente, de la sensibilidad de la autora para con otros colectivos (ella es la creadora del Economic Hardship Reporting Project encargada de hacer periodismo de investigación en torno a la desigualdad en los Estados Unidos, es una activista en favor de los derechos de las minorías y en especial de las mujeres) en este libro hay una mirada demasiado de clase media sobre el tema. Son dilemas de unos pocos. La gran mayoría de los pobres no andan elucubrando si el mindfulness es macabro o sobre la conveniencia de hacerse o no una citología. Todavía están en una fase anterior en el que anhelan acceder a un sistema de salud que los excluye porque no son negocio.
 
Ahora está de moda el Aloe Vera.
Sin embargo, considero que es un libro imprescindible para hacernos reflexionar sobre asuntos de los que normalmente escapamos. Varios puntos son destacables.
·         El enfoque de investigación. A partir de un asunto individual, la autora se embarca en un viaje a través de la historia, la medicina, la biología y la filosofía de la ciencia. Eso la lleva a investigar, leer papers y hacer entrevistas. Su manera de acercarse al conocimiento es teórico-práctico. No se ancla solo en casuística ni en la pura teoría.
·         No podemos controlar nuestro cuerpo ni nuestra mente. Las células inmunes como los macrófagos son las responsables de cuidarnos cuando somos jóvenes y matarnos cuando somos viejos. Esta idea potente tomada del evolucionismo, viene a decirnos que no es eficiente desde el punto de vista evolutivo, y si querés, económico, una sociedad de viejos que ya no se va a reproducir y que, a la vez, son caros de mantener. La naturaleza se encarga de poner orden (suena duro).
·         Envejecer no es una enfermedad. Es decir, muchas de las enfermedades que se ven como patología son parte del devenir de la vida. ¿por qué combatir en una batalla que sabes que vas a perder?
·         Combate la idea de que somos 100% responsables de nuestro cuerpo y de nuestra mente. Destierra la idea de que la mente controla el cuerpo.
·         Nos otorga una cuota de libertad y relajación en torno al tema de la salud. Si no tenemos que matarnos en el gimnasio, hacer dieta, hacernos muchos controles médicos, podemos disfrutar la vida de otra manera. A mi juicio, nos invita a hacer un balance constante ¿Cuáles son los pros y los contras de hacer estos sacrificios? ¿Valen la pena?
·         En definitiva, invita al lector a pensar, a reflexionar y a actuar con libertad algo que creo que a muchas personas no les resulta del todo cómodo.
·         Hay un marco conceptual de análisis interesante traído de la antropología que puede resultar controvertido pero que da para pensar. Habla de los rituales médicos. Y casi se atreve a decir que la medicina no es una ciencia sino una liturgia. Esta idea es poderosa y supongo que muy contestada por la profesión médica.
·         Hace un breve análisis histórico de las religiones monoteístas y como se llegó a esa exaltación del YO que se ve muy claramente detrás de la filosofía del mindfulness (cristalizada en Silicon Valley). De alguna manera, el mensaje de esta corriente es: no puedes controlar el mundo pero puedes controlar tu cuerpo y tu mente. Hay una bajada de línea, yo diría casi política: no pelees, no reivindiques, no critiques, no vale pena. Concéntrate en el YO. Es lo único que tenemos. Barbara nos anima a pelear contra esa idea y a liberarnos.
·         Las drogas psicotrópicas. El libro termina con una propuesta interesante, lo cual como fin de fiesta me parece más que ocurrente. Si el capitalismo actual y nuestra sociedad, está enfocada en el YO[1], la muerte es vista como algo trágico. Es justamente cuando intentamos abandonar ese YO cuando la muerte se presenta como parte de la vida. El mundo está vivo. Los pájaros seguirán cantando. Los árboles seguirán creciendo. Estemos o no estemos. La aceptación de que muchas cosas bonitas seguirán sucediendo, cuando nos vayamos, nos tranquiliza. Casi nos adormece.
  
Como ven, el libro aborda el asunto desde diversas ópticas. Y resulta fascinante cómo un asunto que nos toca de lleno en nuestra vida cotidiana dispara todo una serie de cuestionamientos y análisis históricos, biológicos, filosóficos. De eso se trata justamente este blog. De un enfoque teórico practico a los problemas de la vida cotidiana. Barbara Ehrenreich como periodista de investigación y bióloga lo hace con solvencia y con soltura en todo lo que emprende, más allá de que estemos de acuerdo con sus conclusiones.
Por eso, recomiendo a toda mente inquieta leer este libro. A mí me ha abierto muchas puertas. Y en contra de lo que cabría suponer, me ha llenado de energía y de entusiasmo. Es lo que contagia la autora con todos sus escritos. 
Quizás "matar el yo" no sea fácil pero pensar en el otro y ayudar a construir un mundo mejor mas allá de nuestra existencia puede ser un camino a la felicidad. Barbara nos invita a arremangarnos y ponernos manos a la obra.

“nos enfrentamos a problemas reales, y solo podremos afrontarlos si pensamos menos en nosotros mismos y nos ponemos manos a la obra en el mundo real. Habrá que construir diques, llevar comida a los hambrientos, encontrar remedios y dotar adecuadamente al personal de primeros auxilios. Quizás no todo salga bien a la primera, pero si se me permite terminar confesando mi secreto de la felicidad podemos pasarlo muy bien mientras lo intentamos.” (p.246)[2]

Amen.



[1] En Sonríe o muere, hay una fuerte crítica a los libros de autoayuda que se centran en el YO. En aislarse de la gente tóxica, en evitar a los que se quejan y en concentrarse en uno mismo. Resulta casi estresante saber qué todo depende de vos. Lo bueno y lo malo. Si te despiden, cambia tu actitud. Si te enfermas, no dejes de sonreír. Esta idea casi monstruosa, nos invita a huir del enojo y abrazar una gran sonrisa. ¿No les parece un poco macabro?
[2] Párrafo final del libro Sonríe o muere (Ed. Turner Moema)



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